Amor

Devolvieron a mi perro después de tres años

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Cuando se perdió, pegué carteles en cada poste de la ciudad. Ofrecí una recompensa que no tenía. Caminé barrios enteros llamándolo por su nombre hasta quedarme sin voz. Después de un mes, la gente me decía que lo diera por muerto.

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No lo di por muerto. Pero seguí con mi vida, porque la vida no espera a que uno termine de buscar. Me mudé, cambié de trabajo, casi cambié de persona. La correa vacía siguió colgada detrás de la puerta todo ese tiempo.

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